Se unen dos factores nefastos: no sabemos comer, porque en función de nuestra"enfermedad" nadie nos ha enseñado (es mentira que comemos más que el resto de la gente), y no tenemos alta la autoestima. El psicólogo puede ayudarnos con la autoestima, pero lo otro...Es lamentable que tengamos que pasarnos la vida deambulando por dietas que sólo nos llevan a ganar más kilos, a largo plazo. Realmente lamentable.
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