Según mis investigaciones, dos factores físicos (luego estarán los sicológicos, en los que no me meto), pueden hacerte perder la cabeza por los dulces: la falta de cromo y cinc (con suplementos se soluciona), o comer demasiados hidratos de carbono con demasiado índice glucémico, porque el subidón se pasa enseguida y "necesitamos" más, aunque luego por conciencia no duermas.
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